
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, en las últimas horas las materias primas energéticas volvieron a revalorizarse tras nuevos ataques a infraestructuras petroleras y gasíferas, lo que marca una nueva escalada en la guerra, que ya lleva más de dos semanas.
El Brent, referencia para Europa, avanza 6,80% y cotiza a 114,69 dólares por barril, mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, sube 3,29% y se ubica en 99,49 dólares por barril.
Ambos indicadores acumulan una suba superior al 60% en lo que va de 2026, impulsados por el impacto del conflicto en los mercados energéticos, que ven afectada su capacidad de abastecimiento, en parte por las restricciones en el estrecho de Ormuz.
El precio del gas natural también se dispara: sube 24% en la jornada y ya duplicó su valor desde el inicio de la guerra, al alcanzar la zona de los 70 euros por megavatio hora en el mercado holandés TTF.
El salto en los precios se produce tras una serie de ataques cruzados contra instalaciones energéticas en la región. En primer lugar, Israel bombardeó infraestructuras clave del yacimiento de gas South Pars, en Irán, uno de los mayores del mundo, lo que provocó daños en plantas de procesamiento.
En respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra instalaciones energéticas en países del Golfo, especialmente contra la planta de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, que sufrió importantes daños e incendios.
Esta instalación es la mayor del mundo y produce cerca de una quinta parte del suministro global de gas. Sin embargo, permanece paralizada desde el inicio del conflicto, en parte porque los buques de gas licuado no pueden transitar por el estrecho de Ormuz.
En este contexto, las bolsas europeas operan en baja: París cae 1,73%, Fráncfort 2,42%, Milán 2,39% y Londres 1,99%. El índice Euro Stoxx 50 retrocede 2% y el Ibex 35 de España pierde 2,14%.
En Asia también predominan las caídas: Tokio retrocede 2,5%, Hong Kong 0,2% y Seúl 1,3%, reflejando el impacto global de la crisis energética y la incertidumbre geopolítica.